sábado, abril 08, 2006

Vida y más vida


La vida nos da muchas sorpresas; tristes, alegres, provechosas, jocosas, absurdas, demenciales. Pero este condimento especial muchas veces nos perturba y destruye por completo. Aquella tarde de Domingo fue especial, la llamada fatidica toco mi puerta y me impacto de tal manera que amenazó mi sencilla existencia. Estos imprevistos pueden desarticular cualquier plan de vida y nos llevan a un nuevo estado de reflexión, vigilia y pesimismo. Las sucesiones posteriores no permiten analisis, son consecuencia de la sorpresiva visita de la realidad, nos recuerdan lo miserables y desafortunados que somos en un mundo lleno de imprevisibles sucesos. Cuestionarse las vicisitudes de la vida es tedioso y poco productivo, no todo tiene un porque, el destino juega con nuestras vidas como le place y no debemos pedir respuestas donde no existen. Solo limitarnos a vivir y aceptar nuestra historia, que por lo demás, es un regalo poco usual y fortuito. Hacer de este transito lo más placentero posible y olvidar las futilidades que nos atormentan. La fruslería existencial no debe vencernos, aprovechemos esos instantes fugaces de divina sublimación y desechemos los copiosos pesares.