
Cuanto tiempo ha transcurrido desde la última vez que escribí...o desde que intentaba hacerlo. Es extraño, antes mi motivación para expresar todos mis sentimientos "profundos" eran los típicos problemas amorosos de la adolecencia. Con metáforas y analogías pseudo-originales e intentando utilizar las palabras más complejas que mi limitado vocabulario poseía, intentaba de manera bastante infructuosa expresar lo que sentía. Todo esto exacerbado por los estudios de literatura, leyendo tantos maestros que se jactaban de su impresionante léxico y capacidad para narrar las más increibles aventuras, es inevitable contagiarse de este espíritu y del ambiente en que te mueves como estudiante. Ahora me parece tan futil, tan absurdo, tan misero, una preocupación tan vanal...
Pero todo se vio truncado de un segundo a otro, mi vida cambió brutalmente, todo lo que yo era fue destruido. Este remezón me afectó tan profundamente que no podía expresar nada, me alejé por completo de la escritura y de muchas otras cosas. Pretendo retomar esta via de escape, esta verdadera terapia, aunque sin la misma profundidad, complejidad y oscuridad que hace un par de años atrás. He cambiado, y por ende también mi manera de ver el mundo, de sentir y de escribir.
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