Sepultado en mis tediosos pensamientos me encuentro, atestado de ellos, abrumado por tanta información que no puedo procesar y creo voy a explotar. Me atormentan día y noche, no puedo callar las múltiples voces que me aquejan y desgarran desde el interior sin piedad, sin tregua. Solo quiero silencio de una vez por todas, anhelo esa calma antes de la tormenta, esa tibia y acogedora brisa que nos tranquiliza, ese maravilloso velo de cordura. Hace tanto que me encuentro en medio de la tormenta que ya no recuerdo la paz que la antecede, lo único que me mantiene vivo son esos oasis de tranquilidad, que aunque efímeros me dan falsas esperanzas de que el sol saldrá…de que aún puede salir. Continúo refugiado en esta vorágine, los días pasan, la intensidad aumenta y con ella el volumen y la desesperación. El tiempo vuela…ya no recuerdo como todo comenzó, o ¿es que quiero negarlo? ¿Olvidarlo? ¿Y en que me ha convertido todo esto? Solo soy una suma de todas las voces que se agolpan dentro de mi intentado, intentando sobresalir; caos. ¿Cuando se volverán una sola? ¿Cuando confluirán para desembocar en este mar de dudas en el que me he convertido?
Preguntas que solo puedo resolver…con más preguntas.
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